Obituario socialista

rajoy-insiste-en-convencer-al-psoe-tras-una-cita-con-poco-resultado-y-muchos-gestosMe piden algunos una “hura” sobre la caída de Pedro Sánchez. Así que compendio aquí cosas que pienso y en algunos casos he dicho:

  1. Desde el 20D (diría que desde los insultos del debate de televisión) Rajoy ha intentado llegar a este desenlace: el momento en el que el “no es no” de Pedro Sánchez -que no aceptó ni un café- se viera obligado a ceder, de alguna manera. Contaba para ello con la presión interna del PSOE y los diversos poderes fácticos que rodean la escena política española, con los cuales tienen una intensa relación viejas glorias del socialismo. Creo que el mismo Rajoy debe estar sorprendido por la capacidad de aguante de Pedro Sánchez.
  2. El retraso del pulso final -que nos ha llevado a unas segundas elecciones y a las puertas de unas terceras, además de a un espectáculo un poco dantesco en Ferraz- se ha debido a tres razones principales: a) La inusitada capacidad de aguante de Pedro Sánchez, que me parece que responde a un proceso mimético de Rajoyización (en la estrategia del encastillamiento) y Podemización (en el posicionamiento político). Claro que Pedro tenía menos poder interno que Rajoy, a pesar de la corrupción y de la baja popularidad que salpican al segundo; y se le veía mucho más tenso aún con baños de sales en Ibiza; b) el balón de oxígeno de Albert Rivera, que so capa de evitar la radicalización del PSOE -ya se ha visto que Sánchez nunca dejó de preferir a Podemos- le ofreció un pacto de postureo que les daba tiempo a ambos; y c) el encargo del Rey a Sánchez para formar gobierno cuando aún no tenía los apoyos, y sobre todo, cuando era un proyecto sin viabilidad.
  3. Ahora sabemos con certeza que lo de Sánchez era pasión inútil y afán quijotesco. Pero merece un respeto. Sus oponentes internos -como se ha visto estos días- no tienen un plan mejor que el suyo, porque no tienen ningún plan. El problema del socialismo español sigue abierto. Y es que es un problema de dimensiones europeas e incluso mayores. Sánchez sabe que las dos opciones son liderar un frente popular o sumarse al carro de una gran coalición. Sabe -o intuye- que la gran línea divisoria de la política occidental es la que separa partidos pro-sistema y estabilidad frente a partidos anti-sistema. Esto en cada país o territorio adopta configuraciones distintas, con izquierdas y derechas jugando en los dos campos. El 26J el PSOE ganó unas elecciones: las primarias del partido anti-sistema español. Y dio por definitivamente perdidas las primarias del partido del sistema, a favor del PP.
  4. Por ejemplificar cómo opera esta divisoria en otros lugares, haciendo saltar por los aires la distinción izquierda y derecha como la fundamental: en USA Clinton ha ganado las primarias del partido del sistema, eliminando a Bernie y evitando enfrentarse a candidatos republicanos pro sistema, como Jeb Bush o Marco Rubio, gracias a la victoria de Trump, quien a su vez ha convertido a los republicanos -de momento al menos- en el partido anti-sistema. En Andalucía el PSOE es partido del sistema; en el País Vasco el PNV ejerce de tal -aunque en política nacional está del lado anti-sistema; en Cataluña gobiernan los antisistema; etc.
  5. El dilema del PSOE es viejo. Zapatero lo vio venir a tiempo y optó por encabezar la manifestación antisistema, atrayendo a la izquierda radical, uniendo fuerzas con los nacionalismos radicales, y aplicando una agenda social radical. Pero cuando llegó la crisis económica, ZP se arrugó y se sometió -en gesto que los pro-sistema alaban y los anti-sistema lamentan- a los dictados europeos: cambió la constitución, y se quitó de en medio. Y apareció el 15M. El PSOE no consiguió capitalizar nada del 15M el día en que ganó Rajoy con mayoría absoluta. Y que hizo pleamar con la subida de Podemos al escenario político. Y como ZP también se arrugó -en sede constitucional- con el Estatut de Catalunya, le salió el sarampión del 11S, aunque él ya no estaba allí para torearlo. Rubalcaba, que pasó a ser bien visto por Rajoy y todo el partido del sistema, perdió las primeras primarias del partido del sistema ante Rajoy. Y se quitó de en medio a tiempo.
  6. Entretanto, no ha surgido un “Podemos de Derechas”. Ciudadanos prefirió ser de Centro (más bien de centro-izquierda) y de cambio tranquilo: ni chicha ni limonada. Posicionamiento muy razonable, pero inviable. Y esto ha facilitado que Rajoy haya resistido como cabeza del partido del sistema (España en serio), empeño arriólico que lleva buscando desde el congreso del PP en el 2008, y que lo convierte en partido ideológicamente invertebrado, que defiende los elementos de nuestro sistema socialdemócrata. A pesar de la corrupción, la crisis, y otros retos internos y externos, Rajoy toca ya con la punta de los dedos la tierra prometida de instalarse en la condición siempre buscada de valor refugio único frente a la marea populista que asciende por doquier.
  7. Lo que queda del PSOE no es más de un conjunto de partidos regionales bien instalados como partidos del sistema, donde quizá  sean capaces de aguantar el tipo frente al PP eternamente. Pero ya no hay un partido nacional ni en implantación -véase País Vasco y Cataluña, problema compartido con el PP- ni en coherencia. El factor identitario se cruza con la radicalidad anti-sistema y está creando dos PSOEs cada vez más difíciles de mantener bajo una mismas siglas.
  8. Muchos socialistas clásicos, gente de centro-derecha moderada, etc., apelan a la necesidad de que exista un PSOE centrado, constitucionalista y fuerte, capaz de ser alternativa de gobierno. Pienso que no entienden nada de lo que está pasando. Es un deseo que no puede cumplirse. El PSOE ya ha perdido su oportunidad de liderar el partido del sistema, solo le caben dos alternativas como partido nacional unido: a) intentar liderar el partido anti-sistema escorando hacia la izquierda radical (y esto era lo que quería hacer Sánchez pero no toleran los jerifaltes porque pone en peligro su poder territorial); b) jugar al centrismo, pero Cs ya está ahí, y no hay hueco para nadie más, salvo fusión de ambos partidos, que podrían quizá plantar cara como alternativa al PP.
  9. Lo más probable ante estas tensiones imposibles es que el PSOE termine siguiendo una estrategia -que no consigo imaginar- que le permita mantener poder territorial, apoyado en los amplios estratos de población pensionista que no van a votar a Podemos, como partido del sistema en ciertas comunidades autónomas.
  10. Rajoy y su corte deben ver todo esto con preocupación de hombre de Estado y nostalgia de Felipe, Alfonso y Alfredo. A la vez, de modo inconfesable debe estar pregustando las mieles del poder, al comprobar que se confirma la predicción de La Cospedal: “es Rajoy, o la nada”.
  11. Probablemente sea primero Rajoy, y después… la nada.

One Comment

  1. Maria del Pilar Mallol

    Impecable y magnífico artículo ,mis felicitaciones Ricardo
    Parece ser que si no cambian mucho las cosas ,gracias al partido”ni chicha ni limonada”y gracias a los barones Felipe ,Alfonso y Alfredo ,el Sr.Rajoy será investido presidente
    Que pena más grande me da !!!!!!! No lo habrá conseguido por sus propios medios
    Los antisistema se frotan las manos, una pena
    Como dice un gran amigo mio “los que luchamos tanto en el 77 por una transición pacífica ,y estuvimos en primera línea el 23F ,nos provoca náuseas ,ver una España desmembrada ,sin rumbo ,sin proyectos ,sin gobierno,sin SENTIDO DE ESTADO ,
    Sigue diciendo, y TOTALMENTE EN MANOS DE LOS ANTISITEMA, ,sin un líder capaz de manejar la grave situación
    Tu muy bien dices Europa esta en manos de los antisistema , totalmente de acuerdo, pero donde está un líder???????
    Es comprensible que el Reino Unido nos diga adiós!!!!!!!!
    I aplicado a la política americana que tanto te apasiona y a mi también
    NI UNA OPCION NI L A OTRA HA SIGO GANADA POR CARRACTERIZARSE DIGAMOS “HOMBRES DE ESTADO”
    A los dos les ha venido redondo acabar así
    Patético
    Antisistema total
    Tu lo resolverás ,de eso estoy segura

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